Henry David Thoreau fue un filósofo, ambientalista y poeta del siglo XIX conocido como el primer
ecologista de la historia. La lectura (un fragmento de Utopía, una aventura filosófica, de Ana Alosnso) ocurre en un campamento para
adolescentes que se están desintoxicando de la adicción a las nuevas tecnologías. Ahí los
personajes conocen a varios pensadores de la filosofía universal,
representados por varios actores del campamento, para interactuar con ellos
directamente y contarles más sobre su historia y hazañas. En este caso, Henry
David Thoreau conoce a los personajes, y les cuenta un poco sobre su
historia, cómo escribió su primer libro, Walden, y cómo acabó siendo el
primer ecologista de la historia. Algunas de sus ideas, que podemos extraer del texto, son:
- Él consiguió reflexionar y aprender más sobre sí mismo en Walden, rodeado
de naturaleza.
- Consideró aquello una existencia sencilla, pero maravillosa, libre de
distracciones e iluminadora.
- Él cree que la naturaleza es un símbolo exterior de nuestro espíritu interior,
como una prolongación de nosotros, y que rodeados de naturaleza es como
mejor nos encontramos.
- Sin embargo, también cree que un hombre no puede vivir eternamente
separado de sus semejantes, aislado en la naturaleza de tal manera.
- Finalmente, piensa que es bueno defender en lo que creemos, pero no
utilizando cualquier método posible, como la violencia o engaño.
Todas estas ideas siguen siendo relevantes en la actualidad, a pesar de que
no todas sean directamente relacionadas con el ambientalismo. Muchas están relacionadas con la filosofía más que con problemas sociales o políticos de la
época, así que aún se pueden aplicar a día de hoy. Es verdad que en su época
su trabajo no era respetado, lo cual fue algo que él ayudó a
cambiar y permitió que se convirtiese en un trabajo legítimo, y que ya no
fuese un problema en nuestra sociedad actual, pero aparte de eso, la mayoría
de sus ideas aún se puede aplicar a nuestras vidas contemporáneas.
Yo personalmente estoy mayoritariamente de acuerdo con ellas también,
pues pienso que la naturaleza sí es un buen lugar para reflexionar y vivir una
existencia simple e iluminadora (al ser un lugar tan tranquilo, fuera de las
ansiedades de la vida moderna), pero no creo que estar rodeado de
naturaleza necesariamente cambie mucho sobre cómo nos encontramos.
Estoy seguro de que es bueno para nosotros, pero no lo veo como una
prolongación de nosotros, o un símbolo de nuestro espíritu interior. Él mismo
dice que no es ideal que vivamos eternamente aislados de nuestra especie en
la naturaleza, y de nuevo estoy de acuerdo con ello.
Otra idea con la que estoy de acuerdo y que está más relacionada con la
filosofía que con el medioambiente es la manera que propone de defender
nuestras ideas. Personalmente pienso que la mejor manera de defender
nuestras ideas no es solo argumentando y explicando nuestro razonamiento,
sino también intentando entender el razonamiento y manera de pensar de
nuestra oposición. Al fin y al cabo, todos somos personas, y todos tenemos
una manera de pensar y rasgos físicos y mentales que nos hacen ser como
somos. Por muy diferentes que sean nuestras maneras de pensar, siempre
tenemos más que aprender, y simplemente defender lo que creemos sin
escuchar al otro lado del argumento no va a conducirnos a ningún sitio. La
única manera errónea de tener una discusión con alguien es no ser capaz de
cambiar la manera en la que piensas, reflexionar sobre tus propios errores y
aprender de la otra persona.
En cuanto a cómo actuamos, estoy generalmente de acuerdo con Thoreau
también. Es importante luchar por lo que creemos, sí, pero no hasta llegar al
punto en el que perdemos nuestra propia integridad ética simplemente por
llegar a un final deseado, y especialmente si eso significa causar daño
innecesario a otras personas que no han hecho nada mal.
A pesar de todo esto, y de poder dar mi opinión sobre los aspectos más
filosóficos y teoréticos de sus ideas, el medioambiente no es algo que me haya interesado mucho desde pequeño, y por ello no tengo muchos sentimientos
muy fuertes relacionados con sus ideas y aportaciones a la investigación del
medioambiente. Soy capaz de respetarlas y comentarlas, y sus conceptos
filosóficos sí me intrigan, pero aparte de eso no tengo mucha relación
personal al tema.
Parte de la razón es porque personalmente no he visto o al menos
estado en ningún entorno natural que realmente me impresione o me
interese demasiado. No suelo salir mucho fuera, así que no conozco ningún
paisaje en específico que me atraiga mucho, y ha hecho que no tenga mucho
interés en el tema del medioambiente. En general, muchos de los paisajes
cercanos a donde vivo son poco impresionantes. España (o, al menos, Murcia)
es un lugar bastante seco y pálido, y muchas de sus áreas son bastante
desérticas o no muy boscosas.
Recuerdo cuando era pequeño que algunos
lugares de Rumanía, donde crecieron mis padres, sí eran bastante exóticos e
impresionantes para mí (recuerdo en específico un parque con árboles
gigantes, poca infraestructura, rocas grandes, y una escasez de luces que hizo
que andar a través de él por la noche y con linterna fuese aterrorizante), pero
mis memorias ya son un poco borrosas, y no hay nada más que realmente se
me venga a la cabeza que considere un entorno natural interesante.
Supongo que si tuviera que decir cómo me siento en entornos naturales, diría
que no demasiado bien. No me gusta salir en general ya por defecto, y andar
por sitios llenos de insectos, piedras y arbustos pequeños sin ninguna razón
en particular no me suele hacer mucha gracia. No tengo nada en su contra, y
en sí siguen siendo bastante admirables y magníficos, y estoy seguro de que
en el lugar correcto me sentiría bastante tranquilo y asombrado, pero eso no
cambia el hecho que no me gusta pasearme por los que sí tengo disponibles.
Aun así, siempre he pensado que si pudiera ir alguna vez, mi paisaje favorito
sería un lugar ligeramente montañoso, lleno de árboles decentemente
grandes y aislado de la humanidad, pero lleno de sitios abandonados y
destruidos donde explorar, sin ninguna persona o centro turístico que
rompiese la ilusión. Me gusta estar solo y aislado de la población general de
vez en cuando, y poder pasar un tiempo en un lugar así y explorar las
gigantescas estructuras arruinadas y descuidadas que hubiera, a mi propio
ritmo, sin nada de lo que preocuparme, sería una experiencia verdaderamente
asombrosa, y muy tranquilizante. Es improbable que sea capaz de vivirla, y
dudo que un paisaje abandonado sea considerado un entorno
completamente natural, pero pienso que sería mi paisaje ideal.
Además de todo esto, no solo no me interesa demasiado el medioambiente,
sino que realmente no creo que hago mucho para cuidarlo tampoco. Al
menos, no más de lo que haría cualquier otra persona.
Simplemente intento no malgastar electricidad, agua, o comida cuando
pueda, y evito tirar cosas al suelo en zonas públicas. Y que yo sepa mi familia
no hace mucho tampoco, aunque puede que sí utilicemos algún
electrodoméstico de bajo consumo e intentamos no ensuciar el
medioambiente más de lo necesario. Podríamos hacer más, como reciclar y
reutilizar más cosas, usar más transporte público, plantar árboles, etc, pero a
pesar de ello, no creo que afectemos demasiado negativamente al
medioambiente tampoco. O, de nuevo, no más de lo que lo afectaría
cualquier otra persona en nuestra situación.
Más imformación sobre Thoureau y el libro Utopía, una aventura filosófica, de Ana Alonso, en estos enlaces:
https://plato.stanford.edu/entries/thoreau/
https://www.anayainfantilyjuvenil.es/primer_capitulo/9788469848364-leer-y-pensar-seleccion-utopia.pdf