Diario: Siete de abril de 2020
Hoy, otro día más de esta cuarentena indefinida. Como todos los días, me he
despertado y mirado la hora. Después de frotarme los ojos y ser consciente
del momento...espera. Después de despabilarme, me he dado cuenta de que,
hoy, ¡sí hoy!, un usual día en este extraño y duradero periodo de tiempo. No
es un día similar a los veintitrés que ya llevamos, hay algo que lo hace más
especial y lo distingue de lo demás, déjame pensar qué es...siete de abril...
¡Hoy es mi cumpleaños! Durante este tiempo de analizar el día que se iba a
desarrollar, he estado en la cama, como todos los otros machacones días.
Cada día transcurrido, cavilo y reflexiono mucho sobre lo que ocurre y
también lo que no. He de reconocer que por mi parte, estoy perdiendo mucho
el tiempo, ya que, no llevamos el mismo horario ni el mismo ambiente. Esto se debe a que, por ejemplo, en los estudios, no tenemos contacto como
antes con nuestros profesores y compañeros, lo que nos animaba y apoyaba
a luchar todos los días con una ilusión. En estos momentos, lo único que se
aprecia es enfermedad, angustia y tristeza. Todos somos conscientes de
esta situación extraordinaria, de no poder relacionarte con la gente como
antes y de ni siquiera disfrutar con tu familia. Especialmente, se me hace
cuesta arriba no poder ver a mi abuela, no tocar sus manos, ver su sonrisa,
escuchar su voz... esto contribuye a que cada día que transcurre, se hace
más extenso y cargante.
A pesar de todo esto, las verdaderas pasiones
nunca desaparecen, en mi caso es el deporte, es algo que en estos días no
podría faltarme. Las sesiones online que emite mi equipo de atletismo son
muy agradecidas por todos, ya que, normalizan esta situación excepcional,
juntándonos de nuevo para hacer lo que nos une con el mismo entusiasmo.
Pese a todo lo que ocurre y todo lo que reflexiono, con lo único que me
quedo de este día añadido a la cuarentena, es que ya son catorce años y
nada que pase me va a parar para tirar la toalla y dejar de perseguir mi
sueño: tengo una ilusión por la que lucho cada día y doy todo lo mejor de mí para seguir progresando. ¡Solo me quedan cuatro años para entrar a la
academia general del aire del ejército en San Javier!
Y recapitulando, hoy hay algo que lo hace especial, déjame pensar... hoy es
siete de abril... ¡hoy es mi cumpleaños!
OLGA TORREGROSA ALMAGRO, 2º B