lunes, 30 de mayo de 2022

PREMIO SUBIRANA DE POESÍA. RESEÑAS

FILOSOFÍA DE LA CUCHARA, MIGUEL MARTÍNEZ LÓPEZ (Madrid, 1982), EDICIONES CÁLAMO. 

POR CARMEN MORENO LÓPEZ. 2 BACH. INV.

Miguel Martínez López es profesor de Filosofía en Bachillerato. Publicó su primer poemario en 2014, Mis pies de Mono. Su segundo libro de poemas, Viajes a una fresa, fue publicado en 2017. Ha participado en recitales y festivales de toda España. Sus poemas han aparecido en revistas y antologías como Poetas en Tiempos de crisis, Refugiamos, Psicopompo, Narrativa breve, etc. El libro se divide en tres partes. Donde se abordará desde el humor y la osadía imaginativa y verbal la gran paradoja existencial humana. Su razón le hace al hombre ser dueño e intérprete del mundo, pero ese supuesto dominio y arrogancia de poco le valen para comprenderse a sí mismo y para dirigir su vida libremente. Las cosas (la cuchara, la lavadora, los libros...) fruto de su inventiva y siempre a su servicio, serán los mudos testigos de su necesidad para comprender el mundo exterior y su mundo interior. Oficina de objetos despiertos “Mi jefe dice que soy un desastre.” Satiriza la falsa preocupación que muestran los jefes “Somos un simple número de expediente” y a su vez desarrolla el desastre de vida que comúnmente vivimos, desde pasar por una relación sentimental intensa que posteriormente sale mal hasta exponer lo desordenados o torpes que somos para mantener una rutina. “Oración de una lavadora” Analogía entre el funcionamiento de la lavadora y el existencialismo del autor. El valor del sentir, el tener posibilidad a estar perdido, a ser un caos, al ir lento, a disfrutar de lo inútil… Hoja seca de reclamaciones “Sopa de quejas” Relata la línea temporal del amor. El entusiasmo y las ganas del comienzo de una relación hasta encontrar la razón de por qué estás con esa persona e intentar averiguar la efusión que mantenía la relación. “Vampiros” Describe la dificultad para motivar a los alumnos en este obsoleto sistema educativo. Referencias como “soportamos biblias de programación” “Del mito a la regla de tres” queriendo expresar que el alumno debe saber y dársele bien todas las materias. La memoria sociedad anónima “Mi expedición es imposible” Crea una comparación a través de las inquietudes de ser niño, aventurero descubriendo nuevos lugares y personas a llevar una expedición y acompañar el cáncer de su madre donde acabará por descubrir el tumor. “La pirámide de Egipto” Cuenta desde su perspectiva el tener la oportunidad de viajar, en cambio su padre nunca tuvo esa opción. Así pues a través de imágenes nos podrá evocar los recuerdos de sus familia mientras viaja apreciando que su padre se interese por todos sus viajes. “La memoria S.A.” ¿Cómo inmortalizar el tiempo? Todo lo que hemos vivido en un momento se difumina, desaparece. Solo el estar del presente es eterno en ese momento. De pronto todo se borrará “El país de justo antes” Las ansias por llegar a un momento concreto se convierte en la mejor parte el camino para llegar a éste. Las expectativas, los nervios, las ganas porque llegue a veces es más emocionante que el propio momento que esperamos. 

https://vociferio.es/es/poeta/miguel-martinez-madrid/


POESÍA MASCULINA, LUNA MIGUEL SANTOS (1990), EDITORIAL LA BELLA VARSOVIA

Luna Miguel Santos es poeta, editora y traductora. Considerada como una de las escritoras más destacadas de su generación, ha publicado seis libros de poesía: Estar enfermo(2010), Poetry is not dead (2010), Pensamientos estériles (2011), La tumba del marinero (2013) y Los estómagos ( 2015), que han sido traducidos a otros idiomas. También es autora de la novela El funeral de Lolita (2018) y del ensayo El dedo. Breves apuntes sobre la masturbación femenina (2016). Como editora ha coordinado las antologías Tenían veinte años y estaban locos (2011) Pasarás de moda (2015), y ha traducido autores como Marcel Schwob, Arthur Rimbaud, Tracy K. Smith o Catalina Stanislav. Hazme volar es su primera incursión en la literatura infantil. Se trata de un libro muy realista que trata las acciones y sucesos cotidianos, por ello da la impresión de utilizar la técnica del diario. No se trata de una poesía convencional puesto que los poemas no poseen una estructura definida, ni cumple ninguna norma de los poemas tradicionales, Luna Miguel ha sabido incluir un compendio de poemas que ofrece temas, tonos y referencias de la generación Millennials muy variados puesto que trata de dar réplica al mundo actual tan complejo. Este libro refleja el amor, la incomprensión, la falta de deseo o la contemplación de los cuerpos ajenos sumergiéndose la escritora desde la perspectiva de un escritor hombre. La autora juega con la concepción del hombre hegemónico. Se puede observar que es un libro íntimo ya que parece abordar temas personales, a pesar de esto nos podemos identificar con ellos porque son recurrentes y comunes en nuestro día a día. Desde los sentimientos universales como el desamor que a menudo son imperceptibles para la pareja hasta que presiente que ya no se quieren. Esta obra integra la nueva masculinidad a la que se enfrenta la sociedad a día de hoy en la que retrata los miedos de un hombre que intenta reconstruirse. Creo que la intencionalidad de Luna Miguel es mostrar cómo los escritores a menudo escriben sobre apetencias sexuales e intimidades desde la perspectiva de una mujer cuando realmente está realizando desde su punto de vista masculino, esto es lo que se llama como male gaze, describe una forma de retratar y mirar a las mujeres que empodera a los hombres mientras sexualiza y disminuye a ser la otredad. Este concepto no se trata solo de cómo se utilizan a las mujeres y sus cuerpos para satisfacer la fantasía masculina. También sobre cómo esta mirada hace que las mujeres se sientan consigo mismas. Por otro lado, a las mujeres que escriben poesía de amor, sexualidad o cuerpos se les reduce a poesía meramente femenina. Sin embargo, abarcan temas, cualidades y experiencias mucho más allá de esta simple reducción.

PREMIO SUBIRANA DE POESÍA. RESEÑAS

 

UNA PEQUEÑA PERSONALIDAD LINDA, BERTA GARCÍA FAET, POR IVANNA CARRO. 2º BACH. INV.

BIOGRAFÍA 


Berta García Faet nació en Valencia en 1988. Es autora de los libros como La edad de merecer, Los salmos fosforitos (La Bella Varsovia, 2017; Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2018), Una pequeña personalidad linda (La Bella Varsovia, 2021) y otros cuatro poemarios, reunidos en Corazón tradicionalista. Poesía 2008-2011 (La Bella Varsovia, 2017). Es doctora en Estudios Hispánicos por la Universidad de Brown.




Una pequeña personalidad linda es una obra que recoge las canciones de una voz que se aventura: relatos que nos hablan de un yo andarín que sigue adelante. En un mundo de ecos antiguos, pero también desde la actualidad, este yo cantante camina y camina. Berta García Faet peregrina por universos fantásticos a la búsqueda de una búsqueda, de su acertijo. Después de las obras incluidas en Corazón tradicionalista, y de la experiencia tensionando lenguaje, pensamiento y emoción que proponían La edad de merecer y Los salmos fosforitos, Una pequeña personalidad linda inaugura un nuevo ciclo poético y vital. 

http://labellavarsovia.blogspot.com/2021/11/una-pequena-
personalidad-linda-berta-garcia-faet.html#:~:text=jueves%2C%2011%20de%20noviembre%20de%202021&text=Una%20peque%C3%B1a%20personalidad%20linda%20recoge,yo%20cantante%20camina%20y%20camina.

VALORACIÓN PERSONAL

 Al ser un poemario compuesto prioritariamente por canciones, su ritmo melódico hace que la lectura sea simple y divertida. Al tratarse en su mayoría de versos rítmicos, hace uso de diversos recursos lingüísticos que dotan a los poemas de gran musicalidad, algunos de los recursos más recurrentes son: paralelismo, anáfora, aliteración, poliptoton, entre otros. La secuencia de los poemas no sigue una trayectoria definida pero tienen en común un ritmo constante. Los versos son en su mayoría irregulares pero la estructura y su gran parecido en cuanto a recursos literarios hace que no se pierda el hilo de la lectura. Los temas que aborda hacen referencia en muchas ocasiones a la infancia, al crecimiento y desarrollo de los seres humanos y al sentido de la vida cotidiana.



domingo, 29 de mayo de 2022

PREMIO SUBIRANA DE POESÍA. RESEÑAS

 POR AQUÍ PASÓ UN RÍO, DE ÁNGELES CARNACEA, ED. RASPABOOK

POR REBECA FERNÁNDEZ, 2º BACH. INV.


El libro es un poemario que recoge la dolorosa experiencia de la autora frente a la muerte de su madre (a quien dedica el libro).

 Reflexión sobre el título

Creo que el título hace referencia al duelo que sufre. Siendo el río su madre y por donde pasó, la vida de la escritora.

 Análisis

Se trata de un poemario desgarrador y cargado de dolor e incertidumbre. Con una armonía oscura y una originalidad premiable.

Los temas principales del libro son la muerte, el duelo, el amor, la fugacidad del tiempo, etc.

También observamos una gran cantidad de metáforas, comparaciones y paralelismos.

 El libro es conmovedor y sabe calar en el alma perfectamente. La autora refleja el dolor sobre la muerte de un ser querido de una forma dolorosa pero preciosa. Hablando siempre desde el respeto a su madre y  elevándola a la divinidad.

En mi opinión, la autora utiliza las secciones y el desarrollo del libro para contar cómo  sobrelleva el duelo y lo mucho que le importaba su madre.

Sin duda un libro muy acertado además de  doloroso.

 

lunes, 28 de marzo de 2022

Reflexiones sobre H. D. Thoureau, por David Tanko Dragomirescu – 3º C

Henry David Thoreau fue un filósofo, ambientalista y poeta del siglo XIX conocido como el primer ecologista de la historia. La lectura (un fragmento de Utopía, una aventura filosófica, de Ana Alosnso) ocurre en un campamento para adolescentes que se están desintoxicando de la adicción a las nuevas tecnologías. Ahí los personajes conocen a varios pensadores de la filosofía universal, representados por varios actores del campamento,  para interactuar con ellos directamente y contarles más sobre su historia y hazañas. En este caso, Henry David Thoreau conoce a los personajes, y les cuenta un poco sobre su historia, cómo escribió su primer libro, Walden, y cómo acabó siendo el primer ecologista de la historia. Algunas de sus ideas, que podemos extraer del texto, son:

- Él consiguió reflexionar y aprender más sobre sí mismo en Walden, rodeado de naturaleza.

- Consideró aquello una existencia sencilla, pero maravillosa, libre de distracciones e iluminadora. 

- Él cree que la naturaleza es un símbolo exterior de nuestro espíritu interior, como una prolongación de nosotros, y que rodeados de naturaleza es como mejor nos encontramos. 

- Sin embargo, también cree que un hombre no puede vivir eternamente separado de sus semejantes, aislado en la naturaleza de tal manera. 

- Finalmente, piensa que es bueno defender en lo que creemos, pero no utilizando cualquier método posible, como la violencia o engaño.

 

Todas estas ideas siguen siendo relevantes en la actualidad, a pesar de que no todas sean directamente relacionadas con el ambientalismo. Muchas están relacionadas con la filosofía más que con problemas sociales o políticos de la época, así que aún se pueden aplicar a día de hoy. Es verdad que en su época su trabajo no era respetado, lo cual  fue algo que él ayudó a cambiar y permitió que se convirtiese en un trabajo legítimo, y que ya no fuese un problema en nuestra sociedad actual, pero aparte de eso, la mayoría de sus ideas aún se puede aplicar a nuestras vidas contemporáneas. 

Yo personalmente estoy mayoritariamente de acuerdo con ellas también, pues pienso que la naturaleza sí es un buen lugar para reflexionar y vivir una existencia simple e iluminadora (al ser un lugar tan tranquilo, fuera de las ansiedades de la vida moderna), pero no creo que estar rodeado de naturaleza necesariamente cambie mucho sobre cómo nos encontramos. Estoy seguro de que es bueno para nosotros, pero no lo veo como una prolongación de nosotros, o un símbolo de nuestro espíritu interior. Él mismo dice que no es ideal que vivamos eternamente aislados de nuestra especie en la naturaleza, y de nuevo estoy de acuerdo con ello. 

Otra idea con la que estoy de acuerdo y que está más relacionada con la filosofía que con el medioambiente es la manera que propone de defender nuestras ideas. Personalmente pienso que la mejor manera de defender nuestras ideas no es solo argumentando y explicando nuestro razonamiento, sino también intentando entender el razonamiento y manera de pensar de nuestra oposición. Al fin y al cabo, todos somos personas, y todos tenemos una manera de pensar y rasgos físicos y mentales que nos hacen ser como somos. Por muy diferentes que sean nuestras maneras de pensar, siempre tenemos más que aprender, y simplemente defender lo que creemos sin escuchar al otro lado del argumento no va a conducirnos a ningún sitio. La única manera errónea de tener una discusión con alguien es no ser capaz de cambiar la manera en la que piensas, reflexionar sobre tus propios errores y aprender de la otra persona. 

En cuanto a cómo actuamos, estoy generalmente de acuerdo con Thoreau también. Es importante luchar por lo que creemos, sí, pero no hasta llegar al punto en el que perdemos nuestra propia integridad ética simplemente por llegar a un final deseado, y especialmente si eso significa causar daño innecesario a otras personas que no han hecho nada mal. 

A pesar de todo esto, y de poder dar mi opinión sobre los aspectos más filosóficos y teoréticos de sus ideas, el medioambiente no es algo que me haya  interesado mucho desde pequeño, y por ello no tengo muchos sentimientos muy fuertes relacionados con sus ideas y aportaciones a la investigación del medioambiente. Soy capaz de respetarlas y comentarlas, y sus conceptos filosóficos sí me intrigan, pero aparte de eso no tengo mucha relación personal al tema. Parte de la razón es porque personalmente no he visto o al menos estado en ningún entorno natural que realmente me impresione o me interese demasiado. No suelo salir mucho fuera, así que no conozco ningún paisaje en específico que me atraiga mucho, y ha hecho que no tenga mucho interés en el tema del medioambiente. En general, muchos de los paisajes cercanos a donde vivo son poco impresionantes. España (o, al menos, Murcia) es un lugar bastante seco y pálido, y muchas de sus áreas son bastante desérticas o no muy boscosas. 

Recuerdo cuando era pequeño que algunos lugares de Rumanía, donde crecieron mis padres, sí eran bastante exóticos e impresionantes para mí (recuerdo en específico un parque con árboles gigantes, poca infraestructura, rocas grandes, y una escasez de luces que hizo que andar a través de él por la noche y con linterna fuese aterrorizante), pero mis memorias ya son un poco borrosas, y no hay nada más que realmente se me venga a la cabeza que considere un entorno natural interesante. 

Supongo que si tuviera que decir cómo me siento en entornos naturales, diría que no demasiado bien. No me gusta salir en general ya por defecto, y andar por sitios llenos de insectos, piedras y arbustos pequeños sin ninguna razón en particular no me suele hacer mucha gracia. No tengo nada en su contra, y en sí siguen siendo bastante admirables y magníficos, y estoy seguro de que en el lugar correcto me sentiría bastante tranquilo y asombrado, pero eso no cambia el hecho que no me gusta pasearme por los que sí tengo disponibles. Aun así, siempre he pensado que si pudiera ir alguna vez, mi paisaje favorito sería un lugar ligeramente montañoso, lleno de árboles decentemente grandes y aislado de la humanidad, pero lleno de sitios abandonados y destruidos donde explorar, sin ninguna persona o centro turístico que rompiese la ilusión. Me gusta estar solo y aislado de la población general de vez en cuando, y poder pasar un tiempo en un lugar así y explorar las gigantescas estructuras arruinadas y descuidadas que hubiera, a mi propio ritmo, sin nada de lo que preocuparme, sería una experiencia verdaderamente asombrosa, y muy tranquilizante. Es improbable que sea capaz de vivirla, y dudo que un paisaje abandonado sea considerado un entorno completamente natural, pero pienso que sería mi paisaje ideal. Además de todo esto, no solo no me interesa demasiado el medioambiente, sino que realmente no creo que hago mucho para cuidarlo tampoco. Al menos, no más de lo que haría cualquier otra persona. Simplemente intento no malgastar electricidad, agua, o comida cuando pueda, y evito tirar cosas al suelo en zonas públicas. Y que yo sepa mi familia no hace mucho tampoco, aunque puede que sí utilicemos algún electrodoméstico de bajo consumo  e intentamos no ensuciar el medioambiente más de lo necesario. Podríamos hacer más, como reciclar y reutilizar más cosas, usar más transporte público, plantar árboles, etc, pero a pesar de ello, no creo que afectemos demasiado negativamente al medioambiente tampoco. O, de nuevo, no más de lo que lo afectaría cualquier otra persona en nuestra situación.

Más imformación sobre Thoureau  y el libro Utopía, una aventura filosófica,  de Ana Alonso, en estos enlaces:

 https://plato.stanford.edu/entries/thoreau/

https://www.anayainfantilyjuvenil.es/primer_capitulo/9788469848364-leer-y-pensar-seleccion-utopia.pdf

viernes, 3 de diciembre de 2021

ENIGMÁTICA BATALLA, por David Tanko Dragomirescu, 3º C


Fue entonces cuando lo vimos. Un ejército japonés de treinta mil soldados armados. Todos cabalgando directamente a nosotros, montados a caballo. Sus armas, afiladas. Su armadura, reluciente. Sus rostros, sedientos de sangre. Acercándose cada vez más. Listos para el combate. El mensaje que recibimos antes no era una burla. ¡Realmente iban a atacar! El campamento entero entró en pánico. Altrán y yo nos quedamos los dos paralizados con miedo. Ya no había tiempo para evacuar el área. O luchábamos, o perdíamos nuestras vidas. Pero creo que ambos sabíamos que daba igual lo que eligiéramos. Íbamos a morir igualmente. Él comenzó a rezar. Rezó que lo que habíamos visto  era solo un mal sueño. Rezó que todo iría bien, que sobreviviría esta batalla, y que volvería a ver a su familia. Ya sabía que no ocurriría, pero, ¿qué más podía hacer? Yo nunca me consideré un hombre religioso, pero en ese momento de incertidumbre absoluta, yo también me puse a rezar. No sé por qué. Pero recé. En ese momento, nuestro general subió por la escalera. Estaba frenético. “Pero, ¿qué hacéis? ¡Id con el resto, cerrad las entradas!”, nos gritó. Sin ninguna antelación, bajamos corriendo a la valla y empezamos a cerrar las endebles puertas. No creo que hubiesen sido suficiente para pararles, pero algo teníamos que hacer. Una vez cerradas todas las puertas, nos equipamos con todo lo que pudimos, y nos preparamos para nuestra última batalla. Altrán y yo cogimos unos arcos, quizá para disparar a algún jinete japonés, o su caballo. No lo sé. No harían mucho, pero nos pillaron tan desprevenidos, fueron nuestra única esperanza para contraatacar. Una vez todos nos colocamos, comenzamos a esperar. A esperar nuestro fin…” 

- Basta. Ya es suficiente. - Dijo al fin el hombre al otro lado de la mesa, quien había escuchado tan atentamente mi relato hasta ahora.

- Todo esto es muy interesante, pero necesitamos que nos cuentes por lo que te trajimos hasta aquí para responder. El ejército mongol no fue derrotado en 1278. No hay ningún rastro de la batalla que nos estás contando, ni el campamento que dices haber protegido. Necesitamos saber lo que ocurrió aquel día. Por qué seguís con vida, y cómo llegasteis aquí. A este lugar. 800 años después de vuestra época.

 Me callé. En realidad, no sabía cómo responder. ¿Qué se supone que le debía decir? ¿Que “recé” que los cielos nos salvasen, y que, en un único instante, nos despertamos todos aquí? ¿En las calles grises y mugrientas de este reino? ¡Ni siquiera yo sabía lo que ocurrió! Tras mucha deliberación, abrí por fin los labios, y le dije, abatido:

- No lo sé. Lo siento.

martes, 23 de noviembre de 2021

LA PRIMAVERA DEL 88, POR DANIEL BARBERÁN HERNÁNDEZ. 3º A


Era una de esas tardes de primavera en la que el frio te da en la cara mientras los poderosos rayos de sol te abrazaban cálidamente como si tu madre te arropase en tu cama. Un extenso campo donde crecían girasoles y margaritas que invaden casi todo el espacio de la fotografía. Al echar la mirada hacia arriba, se puede apreciar el cuerpo de una niña con un jersey rosa y un ramo de flores en la Sucina del 88, un pueblo pequeño situado en Murcia. La representación de la ingenuidad y la inocencia misma.

La niña corría por aquellos campos, disfrutando de su juventud, libre de preocupaciones y problemas, hasta que la sombra de su madre se acercó a hacer una foto de este momento que, mucho tiempo después, sería olvidado. La niña dibuja una sonrisa en su rostro.

Esta foto fue posteriormente impresa a color y guardada en un álbum de fotos olvidado durante exactamente 31 años, en un cajón al que no le llegaba la luz del sol.

La niña de aquella imagen, 17 años más tarde, tuvo un hijo y 14 años después, fue sacada la foto de aquel viejo álbum de fotos. Su hijo, el que la había sacado, se quedó observándola casi embobado. Al tiempo, el niño vio que su madre en esa foto, tenía su edad.

Esto al joven le hizo darse cuenta de cómo fue la niña que hoy en día conoce como su madre. El cambio de una adulta con muchas responsabilidades, fuerte y madre de dos hijos a una simple niña en la flor de su juventud, sin preocupaciones ni pensamientos que no fueran la felicidad.

También le hizo fijarse en lo horrible que es madurar, dejar de lado todo lo que tenías por pensamientos y verdades que a largo plazo lo único que hacían era perjudicar.

Aquel niño comprendió la facilidad que tenemos para almacenar memorias, es casi como viajar en el tiempo. Recordar con exactitud lo que pasó y, con tan solo una imagen, percibir y sentir perfectamente todo lo que ocurrió y que todo aquello eran sus orígenes y que si él vive es por todo lo que pasó.

El adolescente sintió nostalgia de algo que pasó 19 años antes de su nacimiento. El chico entendió de lo inevitable y efímera que es la juventud.



Daniel Barberán Hernández



MI PADRE (DESCRIPCIÓN DE UNA FOTO), POR MAXI CARRO LORENZO, 3º A

Un día malo no solía verse en aquel país, normalmente en Uruguay hace buen tiempo, por lo cual, en ese entonces los niños solían salir a la calle a jugar con sus amigos a sus juegos favoritos. Jugaban desde el amanecer hasta el atardecer, cuando sus madres les llamaban para merendar y más tarde para cenar. Aborrecían el final del día,  ya que si fuera por ellos el día duraría para siempre y así el anochecer nunca se aproximaría y podrían jugar con sus amigos para siempre. Como cualquier niño en esa época jugar al fútbol era su pasión y con sus amigos se la pasaba aún mejor que jugando a otros juegos. Aquel niño en 1990 con 9 años de edad, salió con sus amigos un rato a pasear:  vieron una cancha donde jugar su juego favorito, y afortunadamente allí les prestaron un balón.

 

Era una de las primeras veces que salían solos a jugar, es decir, sin madres que los pudieran controlar, entonces él les pidió a sus amigos que le hiciese una foto para el recuerdo y así fue, uno de sus amigos le dijo que posara con el balón y así pasó, una bonita foto con un niño adorable de pelo medianamente largo y vestido para jugar. Arrodillado con el balón, lleno de vitalidad, con un bonito parque en su fondo,  árboles en cantidad y bancos donde poder descansar. No era una cancha muy normal ya que no era de césped, pero los niños allí en cualquier lugar con porterías  en condiciones podían jugar, no eran muy pretenciosos,  ellos eran felices y mancharse no era una preocupación.

 

He de decir que este niño ya es lo suficientemente mayor y que esta foto está hace años en mi casa, aunque nos mudemos de casa e incluso de país,  estas cosas nunca se pierden porque son muy significativas para nuestra familia. Este niño, ya no tan niño, tiene una familia compuesta por sus tres hijos y su esposa, dos hijos ya bastante mayores y un niño pequeñito y muy travieso. El del medio soy yo, siempre dicen que serlo es malo porque se supone que te prestan menos atención,  pero no es mi caso. Yo en lo personal no soy de deportes y no entiendo que con un padre tan obsesionado con el fútbol no haya sido así, pero sé que para él fue y siempre será su pasión, y aunque hace un tiempo él seguía queriendo que yo fuese deportista, ahora él respeta mis gustos y hace unos años entendió que no es lo mío y que prefiero otras cosas. Él me respeta y me quiere tal y como soy y yo igual a él.

 

Por esto he elegido esta foto, porque representa que aunque las personas sean diferentes se aman y aunque en un momento dado se enfaden por no seguir sus “tradiciones”, 
la fuerza del amor los une sin estereotipos ningunos y, al final de todo, todos se aman sin prejuicios.