El año pasado fue un curso distinto, ya que ocurrieron cosas diferentes que nunca olvidaré. Empezaba el instituto, 1º ESO, y estaba nerviosa porque no sabía qué profesores iba a tener, ni con los compañeros con los que iba a ir, etc.
El primer día ya se me pasaron un poco los nervios porque sabía que iría a clase con una amiga. Llegó la hora de la primera clase, para que el profesor (tutor) nos dijera las normas y algunas pautas que teníamos que seguir, también nos dio el horario.
Llegó el segundo día y conocimos a algunos profesores muy amables y así fueron sucediendo los días de clase con normalidad hasta que llegaron las vacaciones de invierno.
Terminaron y volvimos a la rutina, pero a las dos semanas me fui de viaje con mis tíos y
algunos amigos a Nueva York (un viaje que no me hubiese esperado hacer, que
nunca me voy a olvidar, por las personas y los lugares que conocí).
A la vuelta
empezaron las malas noticias, el Covid-19 se iba acercando, y no
teníamos los recursos necesarios para afrontarlo.
En marzo
(exactamente el 13) nos fuimos a nuestras casas pensando que la estancia iba a
ser menor. Transcurrieron varios días y viendo que no volvíamos, empezamos con
clases virtuales y deberes digitales, que se mantuvieron durante los cuatro
meses restantes.
Terminamos
el curso de 1º ESO sin haber vuelto al instituto. Sin darnos cuenta se nos había
esfumado un año de nuestras vidas.
Helena
Castellón Sánchez





















