domingo, 8 de febrero de 2026

UN MUNDO CON DISLEXIA, POR CLAUDIA RABADÁN GÓNGORA, 2º B ESO

 


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Capítulo 1

Enterarse

Para algunas personas es demasiado tarde, para otras no es ni tarde ni perfecto.

Preferiblemente para las personas que son disléxicas es mejor enterarse de que lo son en una temprana edad,  para así mejorar en las faltas de ortografía y para poder comunicárselo al centro estudiantil.

Me presento: soy Martina, una niña de 12 años con dislexia y vengo a redactarte cómo se vive con ella.

Yo me enteré de que era disléxica cuando iba a quinto de primaria. Cuando nos enteramos, nos dimos cuenta de por qué aunque estudiara sacaba malas notas. La asignatura que más me costaba es el inglés, ya que cuando era pequeña, por más que estudiara, no conseguía sacar buenas notas, siempre sacaba cuatros y cincos, pero nunca más de eso. También en matemáticas siempre tuve que contar con los dedos, porque si no me perdía y tenía que volver a empezar. Pero sobre todo nunca me he aprendido cuál es la derecha y cuál es la izquierda. Yo tenía que ir todos los miércoles a una academia especializada para ayudarme a mejorar mi letra y, cuando me enteré de que tenía dislexia, mi madre me empezó a poner vídeos para que no me sintiera mal por tenerla, pero ella no sabía que a mí me daba igual tenerla que dejar de tenerla; ya que si no tenía problemas antes de saber que la tenía,  por qué mi mundo tenía que cambiar ahora que me han dicho que la tengo. La verdad es que en mi centro, cuando se enteraron de que era disléxica, me modificaron los exámenes y siempre me sacaban de clase para que fuera con alguien que me ayudara.

 

 

Capítulo 2

Aceptación

A mí no me pasó, pero sé que hay gente que piensa que es rara por ser disléxica. La dislexia no es nada malo, se puede vivir igual que las demás personas, aunque también es verdad que te puede costar más hacer algo que una persona sin dislexia, pero piensa que tú te puedes inventar palabras y ellos no, porque la dislexia te hace decir palabras inventadas.  Eso es algo que solo las personas con dislexia pueden hacer; también si te hace sentir mejor, puedes decir que las personas con dislexia son las que hablan bien y que las personas sin dislexia son las que hablan mal aunque sea mentira, son cosas que puedes decir en voz alta cuando te sientas mal por ser disléxica. Además, eres especial porque solo un pequeño porcentaje de la población es disléxica y ser disléxica no es nada malo porque con la ayuda del centro escolar y una familia que te acepta, aunque seas disléxica, no necesitas más.  Si tienes amigos que se burlan de ti por ser disléxica, aléjate de ellos porque esas personas no son tus amigos. Es mejor que te acepten a que te rechacen, así que aléjate de esas amistades. También es verdad que aunque tu ortografía mejore y puedas vocalizar mejor, seguirás siendo disléxica porque hay cosas que no cambian, pero sabrás que has mejorado y cuando lo hagas,  cuando superes esa asignatura que te ha estado atormentando con suspensos,  ya te digo yo que te sentirás mejor que nunca.

    


 

Capítulo 3

Ayudarse

Hay un montón de centros que te pueden ayudar con gente especialista en dislexia, solo hay que estar atento siempre y hacer todos los deberes que te manden para así mejorar. Yo te recomiendo hacer una actividad que te apasione, en mi caso es la música. Si al estudiar te cuesta concentrarte, aunque no haya nada a tu alrededor, puedes ponerte vídeos sobre lo que estás estudiando. Yo siempre veía los dibujos de Así es la vida;  eran muy divertidos y aprendía mucho con ellos.  También, si se te olvidan muchas cosas, puedes probar apuntando en una agenda o en tu calendario lo que tienes pendiente. Te recomiendo que te pongas metas en cosas que no sueles hacer porque no tienes tiempo, por ejemplo, leer como mínimo cada día 50 páginas o 25 páginas o, aunque sea una, pero al llegar a la meta siempre querrás leer más. También puedes decir “voy a escribir dos páginas o diez,  o incluso cincuenta”,  así serás obligada por ti misma a hacer algo que te gusta. Cuando llegues a clases y el profesor esté explicando algo, siempre toma apuntes, te ayudarán a estudiar y a comprender un tema difícil o fácil. Puedes coger una libreta que no uses y poner la falta de ortografía y cómo se escribe correctamente,  así te ayudarás a comprender que una palabra se escribe diferente de como tú la escribes. Al estudiar, ponte como mínimo 45 minutos y descansa como máximo 15 minutos hasta que tú creas que te lo sabes perfecto o bien;  ten todo siempre ordenado, así te distraes menos al estudiar y es mucho más fácil. Si tú las tildes no las sueles poner, aunque en el examen no te quiten puntos por ellas, intenta ponerlas, así sabrás si te has equivocado al ponerlas o no,  te aseguro que te servirá.    

 

  

Capítulo 4

Quererte

Si has llegado a este capítulo significa que ya te has enterado, que ya te has aceptado y que ya te están ayudando, ahora falta lo más importante: aprender a quererte como eres.  Ya que te aceptaste no significa que te quieras, significa que has aceptado el ser disléxica, son cosas diferentes.  Significa que tienes una dificultad en el aprendizaje que en vez de llamarla así la llamaremos en este libro súper capacidad mental, que tú piensas las cosas más que los demás.

El aprender a quererse toma tiempo a algunas personas por motivos de acoso,  les cuesta más que a otras que siempre han estado con compañeros que les ayudan a comprender lo que no entienden. Esto va para las personas sin dislexia: no es motivo de burla cuando nos equivocamos en clase, nos podéis hacer retroceder en la aceptación y quitarnos el derecho de querernos aunque nos equivoquemos. Porque me gustaría saber dónde ven la gracia las personas sin dislexia para burlarse de una persona con dislexia.

Espero que  todas las personas con dislexia os queráis como nunca antes porque quererte es lo más importante que te puede pasar en la vida.  

Yo sufrí bullying algunas veces por la dislexia, pero como deberíais hacer las personas a las que os pase lo mismo, me fui de ese colegio, me metí a otro instituto y he aprendido a quererme.

Ahora en este instituto me siento querida, ya que en él hay compañeros que me aceptan tal y como soy y así voy aprendiendo que no todas las personas son malas, lo cual  refuerza mi autoestima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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