miércoles, 22 de octubre de 2014

CARTA DE SOLICITUD A JOSÉ IGNACIO WERT, MINISTRO DE EDUCACIÓN

Los TEXTOS DE LA VIDA COTIDIANA aparecen en el tema 3. Aquí un ejemplo escrito por Agustín García.




Señor Ministro de Educación:

Me dirijo a usted para hacerle una o varias preguntas  que espero  pueda responderme: ¿Qué es lo que usted considera que hace evolucionar un país?

Y ahora le voy a dar mi opinión, la opinión de un chico de trece años que estudia en un instituto público. Yo creo que lo que hace a un país avanzar es la formación y la cultura de todos sus habitantes y remarco el “todos”, ya que todos los españoles tienen el derecho a formarse. Creo que con su política está dificultando el futuro de muchos españoles que debido a sus decisiones no pueden seguir estudiando. ¿Y si entre ellos hubiera un Einstein, un Mozart, un científico que tuviera la solución al cáncer o, al Ébola? Los genios pueden estar en cualquier rincón de España independientemente de la situación económica en la que se encuentre su familia, piénselo.

¿No se da cuenta de que si los estudiantes y profesores hacemos huelga es porque algo no se está haciendo bien? No puede cerrar los ojos y los oídos a lo que la gente dice porque es su deber hacerse cargo de la situación de manera que la mayoría sea la que se favorezca.

Señor ministro, espero que mi carta llegue a sus manos y le haga reflexionar y actuar. Piense que está jugando con nuestro futuro, el mío incluido, así que “póngase las pilas"  y escuche a estudiantes, profesores y padres.


Muy atentamente,

Agustín Martínez García. 2º ESO, B.

jueves, 16 de octubre de 2014

EL DÍA DE VUELTA

Eran las seis de la mañana del día 29 de diciembre. El despertador, con su agudo sonido, interrumpió mi sueño. Salir de la cama era un suplicio, pero si no salía rápidamente perdería el autobús.
Cogí mi maleta y me dispuse a enfrentarme a los cero grados que había en la calle. La espera del autobús se me hizo eterna, pero luego agradecí la temperatura que había en su interior.
A mi llegada a la estación de metro, veía a gente con frío y seria avanzar rápidamente para coger el transporte.
El vagón estaba atestado de personas somnolientas que se dirigían a su trabajo. Al bajarme en la estación de Atocha agradecí liberarme de aquel gentío  y me  senté a esperar el tren. Al momento noté que me estaba empapando, pues la silla estaba llena de escarcha. Pasados diez minutos, por fin subí al tren de vuelta a Murcia. En cuanto conseguí acomodarme, me quedé dormido y así permanecí hasta casi el final del viaje.


                                                      Marcos Ricote García, 4º A

miércoles, 15 de octubre de 2014

TEJADOS DE CHAROL

Corríamos bajo un goteo de paraguas apresurados y balcones, buscando un portal abierto en el que resguardarnos. 
Llovía. Llovía como si el horizonte se hubiera desbordado, y nosotros, en el hueco que quedaba entre el cielo y la noche, corríamos.
El viento nos pisaba los talones y vociferaba, y silbaba, y se enfadaba en cada derrota y cada sonrisa.
Al fin llegamos a la puerta.
La llave giró en la cerradura como un suspiro, y ya no nos mojábamos, ni huíamos del viento, ni corríamos bajo los balcones.
Nuestros ojos se miraban apasionados y nos invitaron a subir al tejado, a pasarlo bien.
Recuerdo que nos gustaba subir todas las noches; queríamos cenar más cerca de la luna.
Las escaleras se hicieron eternas para llegar al paraíso.
No bastó una ventana entreabierta, que dejaba ver los tejados, húmedos, como campos labrados de tejas y sembrados de antenas y chimeneas.
Recuerdo que también nos gustaba salir y pisar las tejas, y sentarnos a charlar.
Aún llovía, pero esta vez íbamos bien armados: un par de paraguas y una enorme manta de franela.
Entonces la lluvia cayó con más fuerza y más ímpetu que nunca. Y se volvió una cortina de espuma y balas azules.
Poco a poco, las tejas se fueron desvaneciendo, y los tejados, como el charol, desaparecieron bajo nuestros pies.

                                                                   Adrián Castellón, 2º B

RUTINAS

Con este texto de Andrea Gomariz comenzamos una nueva sección: ATENTOS/AS A LA VIDA. Se trata de observar lo que hacemos a veces de forma rutinaria, cómo lo hacemos; lo que sucede a nuestro alrededor, lo que nos pasa, lo que les pasa a otros/as... y ponerlo por escrito de una forma que resulte atractiva para el lector, con mucho toque personal. Simplemente es esto; no hay que inventarse personajes ni historias fantásticas: observar con tranquilidad y contar. ¡Vamos a ello!


Era un día cualquiera. Andrea dejaba sonar la alarma para que la apagara su madre y fuera ella quien la llamara. La chica, por fuerza y por obligación, bajaba esas escaleras tan resbaladizas con un único objetivo: desayunar viendo la tele. La rutina de todos los días comenzaba por el vaso de leche que casi quemaba. Los zapatos malolientes de deporte, en el rinconcito del patio, frío y oscuro. Después, se enfrentaba al siguiente reto: el oscuro pero muy calentito baño, esa ducha húmeda y esa cisterna sonando cada dos por tres. 
La fría pasta de dientes, con sabor unos días a fresa y otros a menta, le ponía los pelos de punta. Se iba acercando el verdadero horror; ese peine maltratado por el cabello rebelde, esos pelillos largos y morenos que se quedaban en el peine; ese subrayador rosa en el pelo que se ponía la niña porque la sargenta de la casa no le dejaba ponerse mechas en las puntas...Era el claro ejemplo de maltrato, tanto para la niña, como para el tembloroso peine. Andrea, más contenta que nunca, se ponía esos 100 ml de colonia sin pasarse, ni uno más ni uno menos, y partía cuando sonaba el timbre agudo para la dura rutina de ir al instituto.

                                                       Andrea Gomaríz Bernal 2º B

SE ALQUILA GARAJE



Este es el cartel que se encontraron Ángela y Adrián ( 2º B) en la calle Mayor de nuestra localidad, hace unos días. Valorad vosotros mismos el nivel de formación académica de su autor/a. Seguramente no tuvo tantas oportunidades como ahora tenéis; ¡aprovechadlas!

domingo, 5 de octubre de 2014

¡PREMIADOS!

Desde este blog queremos dar la enhorabuena a las alumnas y profesores cuyos trabajos de investigación  han sido premiados en el XXVII Certamen Nacional Jóvenes Investigadores, celebrado en las instalaciones de CEULAG en Mollina (Málaga), entre los días 28 de septiembre y 3 de octubre de 2014. Han conseguido dos primeros premios y un accesit, más una Mención de Honor para el IES Fco. de Goya como centro más destacado en el fomento de la investigación y la ciencia entre los jóvenes. Ahora toca ir - por segunda vez- al Certamen Europeo de Jóvenes Investigadores.

Las alumnas premiadas han sido: Mª Pilar Fernández (La física de la voz humana), Shama Sadir y Pilar Vicente (¿Soy feliz? Un estudio sobre la felicidad o el bienestar subjetivo de los jóvenes de Molina de Segura), y Belén Abellán (¿Se puede reconstruir un paisaje sonoro?). Los profesores directores de los trabajos, respectivamente: Esperanza Hernández, Juan Carlos Parra y José Jesús García Hourcade

Nuevamente, nuestra enhorabuena a todos/as los premiados por ese reconocimiento institucional al trabajo bien hecho.

 Aquí os dejo unas fotos de las chicas premiadas con dos de sus profesores, Esperanza y José Jesús.
                                                 
                                                     

viernes, 3 de octubre de 2014

PROS Y CONTRAS DE MIS CIRCUNSTANCIAS

No soy un chico rico, pero tengo el dinero justo y necesario, ya que otra gente está pasando hambre en países muy pobres. Yo soy multimillonario en afectos.

Mi abuelo materno murió cuando yo era muy pequeño, pero mi abuela ha estado ahí y lo sigue haciendo, dándome todo lo que necesite, cuidándome. Y, por supuesto, mis padres, con los que siempre puedo contar, "llueve o truene".

Un trabajo en el que se gana mucho dinero es el de médico. Desgraciadamente, yo no podría serlo, ya que me pongo malo al ver una aguja; pero me encanta la música y estoy estudiando para algún día ser violinista reconocido y, si no es así, al menos ser profesor de violín (siempre hay que apuntar a lo más alto posible).

Bueno, la verdad es que sí, la vida tiene muchos pros siempre y cuando no veas los telediarios, ya que allí la balanza siempre se inclina hacia los contras. Parece que en la vida no hay buenas noticias.

Sin embargo, a pesar de todo creo que siempre hay que intentar ver "la botella medio llena".

                                                            Agustín Martínez 2º B