A veces queremos hacer algo, pero ante la duda y bajo nuestro cerebro, con la cabeza como escudo, nos situamos en contra de nuestra voluntad. Desde muy pequeños nos aparecen estas ocasiones en las que no sabes qué hacer: entre tu familia, ir hacia algún lugar y hasta cuando estás durmiendo dudas. Para remediarlo, piensas por varios minutos, según el problema y sin mucha confianza, sobre si era mejor no hacerlo tras haberlo hecho. Durante mucho tiempo me ha ocurrido esto, pero mediante mi cabeza he conseguido solucionarlo correctamente, excepto en alguna ocasión.
Juan Fernández, 2º D
juan te felicito por este texto espero que hagas mas textos asi
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