Estoy harta de ver a chicos y chicas de 13 años yéndose de botellón y llegar a casa casi inconsciente; o chicas y chicos con el cigarrito de las narices en la boca y después echarse fotos fumando para subirlas a las redes sociales. A veces pienso: ¿se creen guays por irse de botellón y fumar? Con estas personas es mejor no tratar por si terminamos cayendo como ellas.
Estoy cansada de oír: "Mi madre me tiene que comprar lo que yo quiera porque es su obligación y yo soy su hija". ¡¡Pues no!! No es su obligación porque es su dinero y ella hace lo que crea correcto con él. Así que no tienen razón los que dicen esto.
Estoy harta de que me digan: "Estás en una edad muy difícil, yo también he pasado por ahí y entiendo tus problemas". Quizás los adultos hayáis pasado por nuestra edad, pero la mayoría de nuestros problemas ni siquiera los entendéis. ¿Por qué nos dicen eso? Pues no lo sé, la verdad; a lo mejor para darnos ánimos, pero no lo consiguen.
Estoy harta de oír ese maldito "Para siempre" cuando en realidad no existe. Estoy cansada de encontrarme con amigas, si se les puede llamar así, que te dicen "Tranquila, confía en mí", y después te van clavando el puñal por la espalda.
Y ahora diréís: "¡¡Madre mía, sí que estás tú harta de cosas!!"
Estoy más que harta de todo esto porque es la cruda realidad que veo todos los días.
Ángela Macanás, 2º B






