martes, 4 de noviembre de 2014

EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS

Qué tiempos aquellos en los que jugabas tirada en la arena, jugabas a hacer comiditas o castillos; corrías por el parque o hablabas con todo el que se te cruzaba; llevabas vestiditos, te sentabas a tus anchas, como más cómoda estuvieses, y te daba igual que se te vieran las braguitas. Cuando te decían que había que recoger los juguetes y ya los tenías recogidos, los volvías a tirar; entonces te daban un "crujío" en el culo para que los metieras en su sitio, y si no lo hacías, te amenazaban con no salir a la calle a jugar  con tus amigos. Yo me quedaba muchas veces castigada por este motivo, y me ponía a morder el suelo. Lo que más me gustaba era que tenías la cabeza llena de fantasía en la que con oír una frase creabas una historia dando rienda suelta a la imaginación. ¡Echo de menos un montonazo esa infancia!

Sinceramente, ahora me paro a pensar lo poco que he agradecido esas muchas cosas que he tenido. Hay niños de países africanos que si  hubieran tenido lo que yo tuve, lo habrían agradecido mucho más. Con esas cosas me refiero a una buena educación, comida, ropa, juguetes, caprichos...

Cada vez hay más familias que no son de países africanos que no es que no le puedan comprar juguetes a sus hijos, es que no tienen para darles un plato de comida. Esto es una verdadera lástima; en fin, la vida es así *. Pero, no olvidemos, en todos los niños siempre estará el país de Nunca Jamás.


OBSERVACIONES
  *Me dicen en la clase que la vida últimamente está siendo así, pero no tiene por qué ser tan mala y no nos vamos a conformar con que haya niños que no tengan para comer.

                                                                               María Sánchez Bermejo, 2º B

jueves, 30 de octubre de 2014

LAS DROGAS

Hoy voy a hablar acerca de las drogas, pero no precisamente de las que son tan conocidas, sino de otro tipo de drogas que no todo el mundo aprecia.
Voy a explicar siete en concreto. 
Hay de dos tipos. En primer lugar las perjudiciales:

DROGA DEL
EGOCENTRISMO. Suele ser usada por aquellos que tratan a los demás con inferioridad.
DROGA DEL COTILLEO. La utilizan las personas que les gusta criticar cosas de la vida de otros.
DROGA DE LA ENVIDIA.  Usada por aquellos que desean lo de los demás con demasiado interés y egoísmo.

Y por otro lado están las que podríamos decir recomendables:

DROGA DE LA HUMILDAD. Esta droga es usada por aquellos a los que no les importa cuánta riqueza o popularidad tengan; tratan a los demás con igualdad y respeto.
DROGA DEL PERDÓN. La suelen utilizar las personas que no guardan rencor, son las que saben perdonar.
DROGA DE LA SINCERIDAD. Usada por aquellas personas que lo dicen todo de frente, sin hipocresía.
Y por último, la DROGA DE LA MADUREZ. Esta es una de las mejores, ya que con ella se es capaz de perdonar y dejar atrás el resentimiento, el odio y la maldad.

En conclusión, pienso que, aunque cada día se nota más el uso de las drogas y no de las buenas precisamente,  sin embargo creo que podríamos hacernos adictos a las recomendables y así llegaríamos a ser mejores personas.

                                                 Kimberlyn Mena Andrade. 4º A


martes, 28 de octubre de 2014

"Civilizado" por la fuerza

El tiempo parece consumirse cada vez más deprisa y no lo hace en vano. Lo quiera o no, mi cuerpo, mi mente, mi forma de pensar y de ver las cosas, el mundo, la gente...todo está cambiando. 
Cosas que pensé que jamás ocurrirían, ahora suceden a diario.
Noticias que procuraba no escuchar, ahora retruenan en mi cabeza y me atormentan.
El mundo empieza a convertirse para mí en lo que yo no quería que fuera: peligroso, inseguro, destartalado, injusto, solitario, desgarrador...
Ahora comprendo cosas que preferiría no comprender, y siento lo que creí que serían solo tonterías de la gente adulta.
La rabia, el odio, la envidia, la indignación, la protesta, la requeteprotesta...miles de sentimientos extraños que, por cierto, odio, y que me hacen avergonzarme, a la vez que compadecerme de mí mismo.
Jamás me ha gustado la hipocresía, ni, por supuesto, la gente hipócrita. Sin embargo me da miedo no serlo, por si molesto, me peleo o, simplemente, digo la verdad que algunos no quieren saber.
Siempre dije lo que creía o quería, sin tapujos ni distinciones. Ahora procuro hablar con el debido respeto y la entonación  indignamente correcta, o correctamente indignante; no importa.
Empiezo a mirar a los zagales/as como a hombres y mujeres. 
Sonrío con frecuencia, aunque con mayor dificultad según en qué ocasiones.
Ya no juego a la pelota o al escondite como me gustaría, porque "no es apropiado".
Respeto reglas absurdas y me río sin sentido mientras me enervo por dentro.
En fin, comienzo  a ser "civilizado" por fuerza.

                                                     Adrián Castellón 2ºB




viernes, 24 de octubre de 2014

POR LA VENTANA DE LA CLASE

Al mirar por la ventana, puedo ver el árbol más grande del instituto. Eso parece si solamente ves su copa, mirado desde arriba.  Si miras hacia abajo, en realidad son tres troncos, tres árboles que entrelazan sus ramas y entretejen sus hojas. Infinidad de hojas variopintas: de verde claro, tirando para amarillentas, de verde más oscuro y muchas partes de las ramas que ya han cambiado su atuendo completamente. 
Algún pájaro suelo ver al mirarlo; pero al refrescar ahora por las mañanas, parece que su reloj va retrasado.
Y yo me  pregunto: ¿cómo será la vida del árbol? En todo el tiempo que ha pasado ahí, dando sombra, ha tenido que ver muchas cosas. Grupos de amigo riéndose, tortolitos abrazándose, críos que al estar en 1º se sienten raros, chavales haciendo gamberradas, hasta alguno tirando a la basura el examen suspenso que le han entregado. Si el árbol que todos los días veo a través de la ventana hablara, no habría nadie que no se parase a oír las apasionantes historias de gente que, a lo mejor, está ya en la universidad. Y aunque nosotros no nos paremos al frescor de tu sombra a que nos cuentes historias, siempre estarás ahí, escribiendo nuevos relatos por si, ya sabes, algún día hablaras.

                                                Agustín Martínez García, 2º B

jueves, 23 de octubre de 2014

Cree en ti mismo

Dicen que hoy en día no se puede confiar en nadie, y es algo muy cierto. Los secretos duran menos que un caramelo en la puerta de un colegio a las dos de la tarde; tus mejores amigos serán aquellos que no te respeten y te hagan que te conviertas en el hazmerreír del instituto al próximo día. Los secretos vuelan, pero los amigos más aún. ¿Importante hacer amigos? No, importante es tener una familia que te ame, donde tus secretos están cerrados bajo llave y se prefiere dar la vida antes que revelarlos.
No creas en religiones, hay muchas teorías. No creas en los políticos, acaban robándote. No creas en tu sombra, te abandona en la oscuridad. No creas en noticias, ocultan información a nivel mundial. No creas las palabras, ocultan verdades. Solo cree en ti mismo, ya que tú eres el único que no te fallarás.



                                               Cristina Quiles García. 3º A

Música

Para algunos ruido, para otros una forma de divertirse. Otros piensan que es un simple pasatiempos, pero para mí son sentimientos. La música define cada pequeña parte de mi corazón, cada gesto que mi piel realiza. Con ella se puede describir odio, amor, traición, tristeza y todo tipo de emociones. No son notas, es una pequeña melodía que nos define a cada uno de nosotros. Aquí está el secreto: cada escritor o músico escribe y relata lo que vive, por eso entendemos la música y la poesía, porque son relatos reales que le pueden pasar a cualquiera o que quizás hemos vivido.
   

                                                         Cristina Quiles García. 3º A

Sueños

Quizás sean ellos los que mejor nos conocen, revelándonos lo que más ansiamos o lo que más tememos. Nos atrapan, nos envuelven en un mundo imaginario y real a la vez, tanto como la vida propia. Revelan nuestras pasiones, o revelan momentos que no querríamos vivir, dulces o amargos, oscuros y hermosos a la vez.
Siempre me he preguntado por qué cuando soñamos vemos nuestro cuerpo desde otra perspectiva, por qué hay cosas que pasan  a otras personas y nosotros las hemos visto antes, por qué vemos a personas extrañas y después las conocemos. Es algo inverosímil e impresionante. Nadie sabe de dónde salen los sueños, algunos dicen que de nuestra memoria, otros dicen que provienen del tiempo...pero qué saben esos ignorantes de soñar.

                                                                     Cristina Quiles García. 3º A