Ruido, ruido y más ruido. Ruido molesto y desagradable, ruido que nos sumerge en un submundo, ruidos que nos envuelven en la estupidez, que no nos dejan progresar; ruido poderoso pero no invencible.
Y así surgió el Atentos. Una libreta que guarda pensamientos, recuerdos y observaciones silenciosas; miradas que se rebelan contra el ruido. Un arma poderosa, única salida de la estupidez y del atontamiento.
Estoy en la penúltima página de esta libreta y no sé cómo despedirme; no me gustan las despedidas; prefiero evitarlas, pero no será la última libreta en contra del ruido.
Lyván González, 4º A








