Hoy,
24 de enero, a las 12:25 era la hora de Lengua con la profesora Mari Sol. Ella
ha llegado algo tarde. Yo me había colocado al fondo de la clase . Hemos
estado hablando sobre la obra de teatro que estuvimos viendo ayer sobre el Lazarillo de Tormes en el Teatro Villa de Molina, aunque más que ver podría
decir oír, porque hubo mucha más teoría que teatro en sí.
Algunos
de nosotros hemos estado dando nuestra opinión sobre la obra. Digo algunos
porque mucha gente no fue al teatro o no asistió a clase. A mí me gustó, la
verdad, no fue desagradable.
Mari
Sol nos dijo que por abril volverá a haber otra obra de teatro, pero esta
vez sería la de Un ramillete de
pícaros. Muchos compañeros dicen que no quieren ir porque será igual de
aburrida que esta, pero pese a lo que ellos digan, yo voy a ir porque me gusta
ir al teatro, aunque la obra no sea muy buena.
Dejando
un poco de lado el tema del teatro, quería comentar una pequeña discusión que hubo entre dos compañeras y la profesora, porque ellas dijeron que por qué no podían decir
“dime” cuando la profesora nos llamaba, o decir “¿por qué?" cuando nos echaba la
bronca. Mari Sol se lo explicó, les dijo que cuando nos llamaba por nuestro nombre, por el gesto
de su cara deberíamos saber que no quería empezar una conversación con
nosotros, sino que era una comunicación “no verbal” en la respuesta que ella esperaba, era simplemente que nos calláramos y atendiéramos; no se trataba de seguir hablando más.
Bueno
y con esto acaba mi diario de la clase de lengua
.
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