Cuando alguien atenta contra algo que es de todos, todos debemos reaccionar y denunciarlo socialmente.
El miércoles 7 de enero de 2015 dos hermanos pertenecientes a la Yihad irrumpieron en la redacción de la revista satírica francesa Charlie Hebdo y cortaban el aliento del mundo al asesinar brutalmente a la libertad de expresión.
Por este motivo, hoy he decidido escribir en nombre y memoria de lo inatacable: la libertad de expresión y el respeto a la vida. Me parece atroz arrebatar la vida a alguien. Resulta un acto repugnante y deshumanizador. Esos que dicen luchar por un Dios parecen no saber que una de las bases de cualquier religión es que la vida es otorgada por Dios y solo él debe arrebatarla; no ha de ser el hombre quien juegue a ser Dios .
Son muchos los fieles que tratan de que no se les confunda con una minoría radical (esto puede pasar en todas las religiones). No todos los musulmanes son yihadistas, ni mucho menos. Lo que ocurre es que, generalmente y por desconocimiento, tendemos a pensar que todos los musulmanes son iguales que estos de la Yihad; eso debemos arreglarlo.
Como de todo, de esto también podemos extraer una parte positiva. Nos ha ayudado a fortalecer nuestra unidad porque, no lo olvidemos, todos somos humanos. Ha reunido a millones de personas por una causa: defender lo nuestro en una lucha de todos, por todos y para todos.Nos ha hecho pensar y reflexionar acerca del mundo en el que vivimos y en el que aún queda mucho por andar. Eso sí; estamos en camino.
Adrián Castellón 2º B