
Después me he puesto de observador desde mi sitio con mi compañero Adri, aunque a él le interesaba más hacer los deberes para no tener que hacerlos luego en su casa. Pasados unos minutos podía ver y oír cómo la profesora dejaba sin recreo a los demás (¡sin el recreo del viernes!). Fue como la guerra, oleada tras oleada veía a mis camaradas cómo caían en la tentación de hablar y quedarse, por tanto, sin recreo.
Pude comprobar también cómo Iván estaba apoderándose del paraguas de José Mª y jugaba con él. Entonces, cuando era el combate final con el paraguas, ¡pummmmm! La profesora se levanta de su silla-trono y grita: “¡Brahian, el pensamiento es silecioso!” Unos minutos después, ella cogió un papel y dijo:
-Tal y como están las cosas, voy a decir quién va a poder salir al recreo el viernes y quién no. Son más los no.
Luego estuvieron explicando los deberes de la página 36. Los leyó Brahian. Se pusieron a hacerlos y él terminó el primero.
Ramón Palazón 1º A