sábado, 14 de noviembre de 2015

Tiberia

Esta anécdota,  que inicia la serie de otras  que podéis leer en el blog,  es un ejercicio realizado en la clase de lengua a propósito de una actividad del libro de texto.


Os voy a contar unas anécdotas de una perra llamada Tiberia que tenía mi abuelo cuando era pequeño.

La gente solía ir a la casa de mi abuelo para ver a Tiberia y comprobar si era verdad lo que hacía, porque parecía increíble.
Un día fueron unos hombres y le trajeron unas costillas a la perra. En aquellos tiempos se pasaba mucha hambre, así que los hombres le dijeron a mi bisabuelo que hiciera que el animal no se comiera las costillas hasta pasada una hora. Entonces mi bisabuelo le dijo: "¡Tiberia, no te comas las costillas!". La perra se quedó acostada, mirándolas sin hacer nada, y a la hora le dijo: "¡Tiberia, ya te las puedes comer!" Y no tardó ni un segundo.
Otro día que mi abuelo y sus hermanos venían de trabajar en la huerta, que estaba a uno o dos kilómetros de su casa, se dieron cuenta al llegar de que se les habían perdido las llaves, entonces mi abuelo dijo: "¡Tiberia, tráenos las llaves!" y la perra se fue, volviendo al rato con ellas en la boca.
También una noche la perra no paraba de ladrar y de dar golpes a la puerta, mis bisabuelos, mi abuelo y sus hermanos pensaban que solamente era que Tiberia tenía frío y quería entrar, pero a la mañana siguiente se dieron cuenta de que les habían robado y que la perra solo les estaba avisando.
Viendo todo lo que hacía el animal, mi bisabuela le hizo una cesta para que fuera a comprar y a llevar cosas que se le habían olvidado. Simplemente cogían un papel y escribían lo que querían. Luego le decían que fuera a algún lado,  la perra se iba y volvía con lo que le habían escrito, incluso con comida.
¡Ojalá hubiera conocido yo a Tiberia,  era increíble!

       Carmen García Vicente. 3º B

5 comentarios:

  1. Es cierto que los perros, algunos más que otros, tienen una inteligencia especial, si se le puede llamar así, o instinto o como queramos decirle. Hay muchas anécdotas de este tipo y la tuya es muy peculiar, pues no es solo un adiestramiento sino algo más. También me gusta mucho el nombre, que seguro que le dio carácter a la perra. Enhorabuena por tu texto.

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  2. Carmen, enhorabuena por tu texto tan bonito sobre Tiberia. ¡Qué pena que no tengamos una foto real!, es que dan ganas de conocerla. Un saludo

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  3. José Francisco y Luis 1ºB3 de junio de 2016, 9:08

    Qué afortunado fue tu abuelo al tener una perra tan inteligente. A nosotros nos hubiera gustado mucho tener una perra como Tiberia.

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  4. Carmen, me ha encantado tu texto, ¡qué perro tan inteligente!. Ojalá lo hubieses conocido, así podríamos saber más cosas sobre Tiberia. Qué perrita tan divertida.

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  5. Me encanta tu texto.Mi pastora alemana también era así de buena, solo que le pico el mosquito de la leishmaniosis y se murio a los 5 años.

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