sábado, 18 de mayo de 2019

La sonata de las emociones (primer movimiento)

Pensé cómo había pasado todo, recordé…No era la persona más destacable; ni el más alto ni el más bajo, ni el más listo ni el más tonto, ni el más guapo ni el más feo. Y, sin embargo, alguien dedicó su tiempo a, con sus afiladas palabras, llenarme la mente de mentiras. Una a una, lentamente, a propósito para hacerme sufrir, y yo, en mi agonía, escapé...
Pero el daño ya estaba hecho y, para no sufrir más, me inmunicé. Dejé de sentir, no sentía mis heridas, ni las mentiras, ni las palabras; pero tampoco sentía alegría; no sentía nada por nada, nada por nadie; solo un sabor amargo en mi boca seca. Pero aprendí el arte de olvidar y seguí, como siempre, ocupado en nada…
Hasta que un día, por un capricho del destino, me crucé contigo y, emocionado, el sabor amargo se fue. Me fijé en tu forma de andar…pero no sentí nada, miré tus labios…nada, te miré a los ojos…nada. Pensé cómo había pasado todo, recordé…Y una ola de tristeza me invadió. Había bajado la guardia y los recuerdos se apoderaron de mí. Intenté hablarte, pero tú ya no me escuchabas, y lo último que sentí antes de romper en lágrimas fue un sabor amargo en mi boca seca.

                                   Alberto Alcaina Hernández 1ºESO/B (texto voluntario)


Nota aclaratoria de Alberto a la profesora (y a los lectores, por extensión): este texto es el primer movimiento de la sonata  Claro de luna de Beethoven expresado en forma de relato. Como la sonata tiene dos movimientos más, yo haré dos textos más; uno alegre y otro más furioso. Si sientes curiosidad busca en Google ``Moonlight sonata  Beethoven full´´.


domingo, 14 de abril de 2019

HOLA, VECINA/ HOLA, VECINO

Carteles en la cristalera de la oficina de Correos,
frente al IES Vega del Táder.


A veces uno/a se encuentra por la calle con carteles que le llaman la atención, especialmente si hay algún error ortográfico en ellos. Esto mismo me pasó a mí el otro día al pasar junto a esta oficina de Correos y lo propuse como reto a 1º C, 1º B y 2º A. De este mismo asunto habíamos hablado ya en clase. Pues bien, aquí el reto: quien explicara el error que había en alguno de esos carteles, tendría su recompensa en la nota final de curso. Había un plazo y ya está cumplido. 

El acierto pleno lo tiene Intissar el Khabouchi (1º C). Pero también vamos a dar por válidas las respuestas de Xenia García Ruiz (1º C) y de Alberto Alcaina (1º B).

Dice Intissar: "Se les ha olvidado poner la coma delante de vecino y vecina; son vocativos. El vocativo es el nombre de la persona a la que nos dirigimos". 

Esto sirve para cualquier tipo de comunicación, whatsapp incluido. ¿Quién pone esta coma previa al vocativo en sus mensajes rápidos? Pues hay que ponerla si queremos escribir bien. 

Podéis mirar el apartado 1.2.3 del uso de la coma en este enlace de la Real Academia Española http://buscon.rae.es/dpd/srv/search?id=V1EqcYbX4D61AWBBrd 


Y también aquí, en la Fundación del Español Urgente https://www.fundeu.es/recomendacion/vocativos-entre-comas/ otra página muy interesante para las consultas lingüísticas.


Los otros asuntos que habéis señalado, el uso de la exclamación y la falta de punto final, no se pueden considerar errores. La entonación exclamativa puede no estar, aunque esté el saludo "hola"; y como es un eslogan en un cartel, no se debe poner al final el punto (lo apunta muy bien Alberto), como tampoco lo llevan los títulos o enunciados de preguntas.


lunes, 8 de abril de 2019

MICRORRELATO: "AYUDA"



 "Yo todavía creo en ti", me dijo nunca nadie.

                                                              Alberto Alcayna 1ºESO/ B


VARIACIONES AL POEMA "VIAJE" DE R.L. STEVENSON



Me gustaría partir hacia
donde haya paz y me sienta relajada,
allí donde no haya preocupación
de cómo será el día de mañana,
donde solo se escuche la melodía del agua
y se sienta el frescor del viento al caminar,
donde la naturaleza me haga sentir PAZ.

                            Jeimy Cáceres 3º PMAR

NOTA:  las palabras en negrita del texto pertenecen al poema de Stevenson.

jueves, 28 de marzo de 2019

COMENTARIO PERSONAL DEL MURAL DE PEPE YAGÜES


Yo creo que la obra de Pepe Yagües, antes que todo, es una maravilla de dibujo; te das cuenta en cuanto lo ves. De hecho, al verlo a lo lejos, me pareció que las personas que había retratadas en la pared eran de verdad.
  En mi opinión, lo que representa la imagen es que da igual la edad y el sexo, lo fundamental es que todos colaboremos para hacer un mundo mejor. Vi que allí había personas de distinta edad pedaleando juntos, por lo que consideré que era como que se estaban ayudando entre todos.
  No sabía muy bien lo que significaba el mensaje de una pancarta que aparece en el mural en la que ponía: "No al encauzamiento del pensamiento". Sentí curiosidad por saber el significado de aquel mensaje que me parecía muy misterioso. Me puse a buscarlo en la RAE y el significado resultó ser "no al control del pensamiento".
Me ha encantado, en todos los aspectos, el mural que han puesto en una de las paredes laterales del exterior del IES Vega del Táder y recomiendo que la gente lo visite. 
  De lo que más estoy satisfecho, es de que sé que me he empleado a fondo haciendo este texto y de que cumple con los requisitos: tiene opinión personal, creatividad, toque personal y motivos por los que escojo mi respuesta. Espero que a todos los oyentes y lectores de este texto les haya gustado. Eso me haría muy feliz.

                                                Miguel Ángel Meseguer, 2º A




Aquí un vídeo del acto de inauguración del mural, de Radio Compañía. En el acto participaron varios cantautores molinenses: Carmesí, Muerdo, Alacid y Zequi


Así estaba antes el lateral del IES Vega del Táder: 



MURAL DE PEPE YAGÜES. LIBRE PENSAMIENTO


Voy a hablar sobre el mural que se inauguró el pasado 21 de marzo titulado "Un gato volando. Contra el encauzamiento del pensamiento", realizado por el pintor y escultor molinense Pepe Yagües.
  Al mirar esta obra viene a mi mente la presencia de varias generaciones juntas, ya que encabezando la bicicleta en tándem se encuentra una persona de la tercera edad, la cual, por su aspecto, me puso los pelos de punta; me recordó a un personaje siniestro, a la bruja de Blancanieves. En los sillines posteriores, los ocupantes son más jóvenes, hasta llegar a un bebé que se encuentra descansando plácidamente.
 También veo que todos trabajan juntos, pedaleando al mismo tiempo para conseguir mover la bicicleta, lo que podría dar a entender que para conseguir un objetivo hace falta trabajo en equipo.
 Al principio no entendía nada, no le veía sentido ni al mural ni al trabajo de tener que comentarlo, pero ahora me parece muy interesante.

                                                        Gina Gallegos Silva, 2º A

miércoles, 27 de marzo de 2019

CRÓNICA DE LA VISITA A ORIHUELA

Casa Museo del poeta Miguel Hernández
Retrato del poeta en el salón de la Casa Museo


CRONICA DE ADRIÁN CASTELLÓN GARCÍA, 
2º BACHILLERATO

Volvemos ya a Molina. Acabamos de cruzar dentro de un autobús la imaginaria línea que distingue Murcia de Alicante. El paisaje de huertas llanas y tierras secas, de cabezos y casitas se repite una y otra vez. Orihuela tiene en mi memoria, a primera vista, un tamaño prudente. A la entrada nos recibe un extenso palmeral que bien parece un motivo de "La rendición de Breda".  Una reunión de figuras verticales que alargan las hojas tiernas en busca de una nube que pinchar para ganar su agua.
  Un guía amable e ingenioso nos conduce en la primera visita: el Colegio de Santo Domingo. Hoy sus alumnos están de fiesta y la música y las voces desmedidas quiebran la paz del antiguo monasterio, la quietud de sus claustros, de sus pozos sin agua y sus serafines de piedra.
  A continuación la iglesia del Colegio. Desde su erección en el siglo XV hasta la actualidad, a través del Renacimiento o del Barroco, sus muros han escuchado las más diversas oraciones. El "horror vacui" me produce dolor en el cuello, pero es un deleite para mí la contemplación. El órgano callado, que no mudo, del siglo XVIII, las capillas, desnudas tras la guerra, el retablo del altar arrancado en parte por la barbarie fratricida y "culturoplasta".
  Regresados al exterior, menos florido que el templo, acordamos un almuerzo breve que termina por alargarse un poco y disfrutamos, al fin, de la visita por la que, primordialmente, hemos tomado hoy la carretera: la de la casa del poeta Miguel Hernández. En ella vivió desde que en 1914, a la edad de cuatro años, se mudara con su familia.Una vivienda no muy amplia si se compara con las actuales, pero suficiente si se compara con las que se podían encontrar en aquel principio del siglo XX. Tras  la casa, bien adornada    recreando el aspecto que mostraría décadas atrás, un patio con pozo y una cerca que lo divide del establo para las cabras. Para quienes, como yo, son fetichistas, estas visitas ofrecen una experiencia de inmersión en la verdad de la literatura.Cuántas madrugadas verían al poeta trajinar con los animales para ordeñar sus ubres antes de sacarlas a pacer, acaso en el monte a cuyo rocoso pie se alza el muro del huerto. Por una puerta traicionera accedemos a este y sorprende encontrar verduras cultivadas en su centro (acelgas, apio, perejil...), higos de pala y las higueras hermanas, nacidas de la progenitora a la que cantara el poeta en sus versos, que se retuerce, antigua y dura, en un rincón del huerto.
Tras disfrutar de algunos poemas recitados por estudiantes, la catedral de Orihuela, sede de la diócesis.Sorprende su parca decoración, exceptuando el coro y las vidrieras, además del retablo barroco de la capilla de Nuestra Sra. del Rosario. Debo confesar una gran admiración por la belleza del enrejado que protege el altar principal y el coro de madera labrada; hermoso complejo que representa escenas bíblicas con adornada belleza retorcida.
Al salir, el autobús, los paisajes repetidos, y este folio que ya estoy terminando. Molina nos ha envuelto con sus tejidos ásperos llenos de ruido, de ladrillos y de desagradables colores. Molina, tan distinta de Orihuela. A veces agradezco llegar a Molina. Hoy quisiera ser oriolano. Mañana, ya veremos.